Hasta aquí hemos llegado
después de algunos viajes de ida y vuelta
de abundantes luchas y fracasos
de decir no puedo más y adelante
de tantos gestos incontables en el aire.
Hasta aquí hemos llegado
mientras la historia nos daba la espalda
y nos hacía muchas veces invisibles
teniendo que mostrar lo indemostrable
callando para siempre lo indecible.
Hasta aquí ha llegado nuestro silencio
nuestro grito quebrado, nuestra rabia,
nuestros buenos modales, nuestro llanto
nuestra espina clavada en el alma.
Hemos llegado hasta aquí y nos quedamos
con la ternura y las manos enlazadas
con el camino medio hecho y los gestos solidarios
con las ganas de luchar
sin más arma que la palabra.
Hasta aquí hemos llegado
y decimos, con nuestra fuerza en los labios,
un no rotundo al abuso y al maltrato
al racismo y al lenguaje sexista
a los velos del alma
a la intolerancia
a la discriminación sexual
a los salarios basura
a la explotación de la infancia
y decimos un NO rotundo
a que una sola mujer sea asesinada
ni en Ciudad Juárez
ni en cualquier rincón del mundo.
Lo decimos bien claro y bien alto:
HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO!
(G. Bosch)
“VEUS DE DONES” se creó en 1994 con el objetivo de dar a conocer la poesía (especialmente la poesía escrita por mujeres) a través de montajes poéticos con música en directo. El grupo ha actuado en Asociaciones, Bibliotecas, Teatros, Centros de enseñanza, Festivales de Poesía, Centros Penitenciarios, etc.También ha participado en la Semana de la Poesía de Barcelona, en la Muestra Fem-Art de Dones y en los actos convocados dentro del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
05 enero 2009
04 enero 2009
03 enero 2009
11 octubre 2008
Autorretrato
Soy una mujer nacida en primavera
que tuvo muchas ansias de amar en el otoño.
Que le crecieron las piernas demasiado pronto
y el corazón no tardó en estallarle.
Soy una mujer pero pude ser perro
o gaviota o carnero,
soy una mujer de carne y verso.
De niña quise escalar por las ventanas
preguntar lo indescifrable
pero me veía a mí misma colgándome
de nuevo los interrogantes.
Ahora soy una mujer de amor y hueso
que recoge una a una las caricias
que se fueron desprendiendo.
Soy una mujer que saborea despacio
cuando aflora el sentimiento
Que se cuelga en el tiempo de los ojos amados.
Que un día aligeró su peso y hoy tiene un espacio.
Soy una puerta entreabierta que finaliza en mis brazos
pero no sé adónde voy aunque sigo insistiendo
en ceñir de nuevo el lápiz entre mis dedos.
No quiero ir en contra de mi propia marea,
soy sólo una mujer nacida en primavera.
(Gloria Bosch, del libro: "De carne y verso")
que tuvo muchas ansias de amar en el otoño.
Que le crecieron las piernas demasiado pronto
y el corazón no tardó en estallarle.
Soy una mujer pero pude ser perro
o gaviota o carnero,
soy una mujer de carne y verso.
De niña quise escalar por las ventanas
preguntar lo indescifrable
pero me veía a mí misma colgándome
de nuevo los interrogantes.
Ahora soy una mujer de amor y hueso
que recoge una a una las caricias
que se fueron desprendiendo.
Soy una mujer que saborea despacio
cuando aflora el sentimiento
Que se cuelga en el tiempo de los ojos amados.
Que un día aligeró su peso y hoy tiene un espacio.
Soy una puerta entreabierta que finaliza en mis brazos
pero no sé adónde voy aunque sigo insistiendo
en ceñir de nuevo el lápiz entre mis dedos.
No quiero ir en contra de mi propia marea,
soy sólo una mujer nacida en primavera.
(Gloria Bosch, del libro: "De carne y verso")
22 marzo 2008
Barrio Chino
Viví la infancia en una planta baja
en pleno Barrio Chino
en medio de dulces y lecheras
interrogantes y ojeras.
Un gato negro se paseaba entre mis piernas
mientras yo, con un lápiz mordido,
jugaba con un poema.
Algunas tardes merendaban en casa
clientes diferentes
mendigos, prostitutas, travestidos
-buena gente-
otras, me sentaba en una silla baja
para ver como la vida, vestida de rojo,
se paseaba contoneándose por la acera.
Ahora vivo en un quinto sin ascensor
-he mejorado-
tengo palomas en la azotea
y un día invité a la vida a que subiera.
Gloria Bosch ( “Una llamada tuya bastará para sanarme”)
en pleno Barrio Chino
en medio de dulces y lecheras
interrogantes y ojeras.
Un gato negro se paseaba entre mis piernas
mientras yo, con un lápiz mordido,
jugaba con un poema.
Algunas tardes merendaban en casa
clientes diferentes
mendigos, prostitutas, travestidos
-buena gente-
otras, me sentaba en una silla baja
para ver como la vida, vestida de rojo,
se paseaba contoneándose por la acera.
Ahora vivo en un quinto sin ascensor
-he mejorado-
tengo palomas en la azotea
y un día invité a la vida a que subiera.
Gloria Bosch ( “Una llamada tuya bastará para sanarme”)
21 marzo 2008
Solidaridad
Te escribo en esta mañana de viernes
con la compañía de mis objetos cotidianos.
Hoy aterrizaron en casa dos visitantes nuevas
que inundaron de sorpresa mi rutina.
Miré al techo buscando una respuesta
y me acordé del cielo ampurdanés y de tus ojos
pero solo encontré una mancha amarilla en el techo
y dos gotas inmensas con música de fondo.
Coloqué algunos cubos y me quedé observando
las goteras resbalaban por mi rostro
y sentí que el techo, en un acto solidario,
se desmoronaba despacio, despacio.
En este viernes irrespirable
una llamada tuya bastará para sanarme.
Gloria Bosch (“Una llamada tuya bastará para sanarme”)
con la compañía de mis objetos cotidianos.
Hoy aterrizaron en casa dos visitantes nuevas
que inundaron de sorpresa mi rutina.
Miré al techo buscando una respuesta
y me acordé del cielo ampurdanés y de tus ojos
pero solo encontré una mancha amarilla en el techo
y dos gotas inmensas con música de fondo.
Coloqué algunos cubos y me quedé observando
las goteras resbalaban por mi rostro
y sentí que el techo, en un acto solidario,
se desmoronaba despacio, despacio.
En este viernes irrespirable
una llamada tuya bastará para sanarme.
Gloria Bosch (“Una llamada tuya bastará para sanarme”)
20 marzo 2008
Hoy me miré debajo de las uñas
detrás de las orejas
encima de los párpados
en el interior de las muñecas.
Pude observar el envés de mis talones
el ángulo recto de mis codos
la circularidad de mi frente
el áspero contorno de mis ojos.
Espié la redondez de mis hombros
la rigidez articular de mis rodillas
la puntiaguda forma de mis dedos
y la amplitud voraz de mis tobillos.
Hoy pude verme
-escondida-
en donde menos lo esperaba.
Maria José Aldunate
encima de los párpados
en el interior de las muñecas.
Pude observar el envés de mis talones
el ángulo recto de mis codos
la circularidad de mi frente
el áspero contorno de mis ojos.
Espié la redondez de mis hombros
la rigidez articular de mis rodillas
la puntiaguda forma de mis dedos
y la amplitud voraz de mis tobillos.
Hoy pude verme
-escondida-
en donde menos lo esperaba.
Maria José Aldunate
19 marzo 2008
Siento que me estoy alargando
Siento que me estoy alargando
que se alargan mis piernas
mis manos
las uñas de mis dedos
mis muñecas.
Se alarga mi garganta
emite gritos largos
profundos gritos.
Largos.
Mi pecho, mis talones
mi corazón, su cavidad
mis hombros y mis huesos.
Toda la sangre se ha volcado
fuera de los límites voraces de mi cuerpo.
Son muy largas las venas
se alargan, se me alargan
se enroscan en el aire
se retuercen, explotan
y salpican de rojo todas las avenidas
mientras mi lengua ávida
permanece mordida por tus ganas.
Mª José Aldunate
que se alargan mis piernas
mis manos
las uñas de mis dedos
mis muñecas.
Se alarga mi garganta
emite gritos largos
profundos gritos.
Largos.
Mi pecho, mis talones
mi corazón, su cavidad
mis hombros y mis huesos.
Toda la sangre se ha volcado
fuera de los límites voraces de mi cuerpo.
Son muy largas las venas
se alargan, se me alargan
se enroscan en el aire
se retuercen, explotan
y salpican de rojo todas las avenidas
mientras mi lengua ávida
permanece mordida por tus ganas.
Mª José Aldunate
18 marzo 2008
Amigas
Mis amigas son un manojo de flores frescas
en el jarrón de mi vida
y tienen una peculiaridad
al regarlas me riego a mí misma
porque no sólo adornan el salón de mi presente
también contribuyen a reconstruir mi pasado
y a componer mi futuro,
son piezas clave de mi puzzle fragmentado.
Cada una es un pedazo de mi espejo
un reflejo, una imagen de mí misma
un dígito de mi clave secreta.
Mis amigas son la familia no impuesta
la sangre que no corre por mis venas
pero sí la savia que cabalga por mi alma
dejándome en cada vivencia una huella.
Ellas escriben en las páginas de mi libro
y acompañan mi dolor porque también lo conocen,
saben de mi soledad y mis angustias,
mis luchas, mis fracasos, mis temores.
Son capaces de hacerme reír en mi propio entierro
y besar mis heridas cuando sangran,
guiarme en el laberinto cuando me pierdo
y callar cuando se impone el silencio.
Mis amigas son los bastones que me faltan
cuando mi alma anda un poco torcida,
tienen la habilidad de ser transparentes
y frágiles como el cristal pero consistentes.
No concibo mi vida sin su presencia
y aunque empiezo a contarlas desde mi mano izquierda
cuando las observo reunidas, abiertas a la vida,
veo un abanico desplegado de infinitas varillas.
Mis amigas son las caricias que me faltaron
cuando yo era niña.
Gloria Bosch (“Una llamada tuya bastará para sanarme”)
en el jarrón de mi vida
y tienen una peculiaridad
al regarlas me riego a mí misma
porque no sólo adornan el salón de mi presente
también contribuyen a reconstruir mi pasado
y a componer mi futuro,
son piezas clave de mi puzzle fragmentado.
Cada una es un pedazo de mi espejo
un reflejo, una imagen de mí misma
un dígito de mi clave secreta.
Mis amigas son la familia no impuesta
la sangre que no corre por mis venas
pero sí la savia que cabalga por mi alma
dejándome en cada vivencia una huella.
Ellas escriben en las páginas de mi libro
y acompañan mi dolor porque también lo conocen,
saben de mi soledad y mis angustias,
mis luchas, mis fracasos, mis temores.
Son capaces de hacerme reír en mi propio entierro
y besar mis heridas cuando sangran,
guiarme en el laberinto cuando me pierdo
y callar cuando se impone el silencio.
Mis amigas son los bastones que me faltan
cuando mi alma anda un poco torcida,
tienen la habilidad de ser transparentes
y frágiles como el cristal pero consistentes.
No concibo mi vida sin su presencia
y aunque empiezo a contarlas desde mi mano izquierda
cuando las observo reunidas, abiertas a la vida,
veo un abanico desplegado de infinitas varillas.
Mis amigas son las caricias que me faltaron
cuando yo era niña.
Gloria Bosch (“Una llamada tuya bastará para sanarme”)
17 marzo 2008
Poema ortográfico
Ya te quiero hasta sin comillas
sin puntos suspensivos,
sin acento, sin mayúsculas.
Te quiero y no sé si quiero
ocultarte entre paréntesis
poner punto y seguido a cada encuentro
dejarte entre guiones
subrayar cada verso que me inspiras.
Ya te quiero hasta sin palabras
sin comas, sin interrogantes
sin conjunción ni sílabas
te quiero, por supuesto, sin punto y aparte.
No deseaba mostrarte mi texto amoroso
prefería escribir un poema en tu cuerpo
con mis dedos sordos
pero tú te fuiste hacia mi diptongo
y me dejaste temblando apoyada en el folio.
Ya te quiero
quizás ya te quise
antes de que supiera que iba a quererte
pero me atraparon los signos
la geografía de tu nombre
el código del lenguaje.
Ahora ando a la deriva por la hoja en blanco
pero echo el ancla en una esquina
y en minúsculas
y con un lápiz gastado
dispongo fecha y despedida
y firmo, firmo que te quiero
ante notario.
Gloria Bosch (“Dédalo del deseo”)
sin puntos suspensivos,
sin acento, sin mayúsculas.
Te quiero y no sé si quiero
ocultarte entre paréntesis
poner punto y seguido a cada encuentro
dejarte entre guiones
subrayar cada verso que me inspiras.
Ya te quiero hasta sin palabras
sin comas, sin interrogantes
sin conjunción ni sílabas
te quiero, por supuesto, sin punto y aparte.
No deseaba mostrarte mi texto amoroso
prefería escribir un poema en tu cuerpo
con mis dedos sordos
pero tú te fuiste hacia mi diptongo
y me dejaste temblando apoyada en el folio.
Ya te quiero
quizás ya te quise
antes de que supiera que iba a quererte
pero me atraparon los signos
la geografía de tu nombre
el código del lenguaje.
Ahora ando a la deriva por la hoja en blanco
pero echo el ancla en una esquina
y en minúsculas
y con un lápiz gastado
dispongo fecha y despedida
y firmo, firmo que te quiero
ante notario.
Gloria Bosch (“Dédalo del deseo”)
16 marzo 2008
Donde la muerte no asusta
Te has encontrado alguna vez, con unos ojos que te lleven tan lejos, que te miren tan hondo, tan adentro, que te sientes desnudo y todo, todo lo demás desaparece?. Has puesto luego, esa desnudez en las propias manos del dueño de esos ojos?. Has sentido como se dilata cada poro debajo de las yemas de sus dedos?, cómo cabalga el pecho desbocado, como un jinete ausente de conciencia?. Han guardado la realidad en un cajón alguna vez? Han apretado el tiempo lamiendo su cintura? Han hecho de un minuto casi noventa lunas? Y ya trepados en la nube, bebiéndose de a dos cada gota de néctar liberado. Habiendo entrado allí, a lo más profundo de su esencia, habiéndose palpado el corazón por dentro, se encorvaron finalmente, en un grito llorado?, lo sintieron alguna vez?. Pues, la muerte, si la propia muerte deviniera en ese instante, no dejaría otra cosa que rastros de azules intensos en el aire.
Mª José Aldunate
Mª José Aldunate
15 marzo 2008
Cuando los besos lloran
Se ahogó un beso.
Se fundió con la sal
tanto!
que se confundió con ella.
Y no supo después
si fue beso o llanto
porque lloraba el beso en esa boca
porque besaba el beso en ese llanto.
Y lo supo después,
no fue beso ni llanto.
Fue Amor,
llorado en ese beso,
besado en ese llanto.
Amor!
trepando a la garganta
y el miedo de la ausencia
que rodó,
como lágrima.
Mª José Aldunate
Se fundió con la sal
tanto!
que se confundió con ella.
Y no supo después
si fue beso o llanto
porque lloraba el beso en esa boca
porque besaba el beso en ese llanto.
Y lo supo después,
no fue beso ni llanto.
Fue Amor,
llorado en ese beso,
besado en ese llanto.
Amor!
trepando a la garganta
y el miedo de la ausencia
que rodó,
como lágrima.
Mª José Aldunate
29 mayo 2006
Receta de cocina frustrada a las finas hierbas
Apenas empiezo a saborearte
y ya me entran ganas de comerte
mordisquear tus orejas despacio
lamer tu cuello lentamente,
prepararte un aderezo con mi aliento
mezclar tu saliva con mis dedos.
Apenas empiezo a intuirte
y ya me entran ganas de servirte
un manjar de caricias y de halagos
invitarte a degustar mi condimento
sazonar con mis manos tu cintura
hornear el deseo a fuego lento.
Apenas empiezo a tramar la receta
cuando te deslizas con cautela hacia la mesa
y con la exquisita canela de tu boca
dispones ante mí la escapada.
Argumentas que hay exceso de alimento
y que mantienes una dieta muy estricta
me dejas rebosantes las manos de especias
y un desfile se inicia de pucheros y cazuelas.
El orégano previsto en tu mejilla
la pimienta salpicada en tu mirada
la vainilla extendida por tu nuca
la menta en tu piel y la mostaza.
El comino, el limón, la hierbabuena
el romero en tu frente, en tus labios la salvia
el azafrán y el laurel en tus hombros
por tus dientes el anís, la alcaparra.
Uno a uno los ingredientes que aguardaban tu llegada
retroceden a su lugar de origen
y yo, apenas me dispongo a iniciar la retirada
congelo en la memoria el menú del deseo
por si alguna vez te apetece paladearme
y a mí me entran ganas de evocarte
y es que apenas empiezo a conocerte
y ya siento el impulso de adobarte. Gloria Bosch (“De carne y verso”)
Apenas empiezo a saborearte
y ya me entran ganas de comerte
mordisquear tus orejas despacio
lamer tu cuello lentamente,
prepararte un aderezo con mi aliento
mezclar tu saliva con mis dedos.
Apenas empiezo a intuirte
y ya me entran ganas de servirte
un manjar de caricias y de halagos
invitarte a degustar mi condimento
sazonar con mis manos tu cintura
hornear el deseo a fuego lento.
Apenas empiezo a tramar la receta
cuando te deslizas con cautela hacia la mesa
y con la exquisita canela de tu boca
dispones ante mí la escapada.
Argumentas que hay exceso de alimento
y que mantienes una dieta muy estricta
me dejas rebosantes las manos de especias
y un desfile se inicia de pucheros y cazuelas.
El orégano previsto en tu mejilla
la pimienta salpicada en tu mirada
la vainilla extendida por tu nuca
la menta en tu piel y la mostaza.
El comino, el limón, la hierbabuena
el romero en tu frente, en tus labios la salvia
el azafrán y el laurel en tus hombros
por tus dientes el anís, la alcaparra.
Uno a uno los ingredientes que aguardaban tu llegada
retroceden a su lugar de origen
y yo, apenas me dispongo a iniciar la retirada
congelo en la memoria el menú del deseo
por si alguna vez te apetece paladearme
y a mí me entran ganas de evocarte
y es que apenas empiezo a conocerte
y ya siento el impulso de adobarte. Gloria Bosch (“De carne y verso”)
04 mayo 2006
Espasmos de memoria
Sube,
baja,
trepa y me sacude.
Se enciende,
me desborda,
se estremece.
Me aprieta las urgencias.
Me abre,
me penetra,
me lame las entrañas.
Me grita,
-desesperado-
tu recuerdo.
Mª José Aldunate
baja,
trepa y me sacude.
Se enciende,
me desborda,
se estremece.
Me aprieta las urgencias.
Me abre,
me penetra,
me lame las entrañas.
Me grita,
-desesperado-
tu recuerdo.
Mª José Aldunate
03 mayo 2006
del Poemario "Juegos de Mesa" (Desnudario)
A dos manos
La noche se presentó de improviso
y nos invitó a jugar.
Nos sirvió una copa, nos concedió un baile.
Yo llevaba un as de corazones
oculto bajo la manga
por si llegaba el momento de arriesgar
pero le abrí paso al silencio
y permití que hablaran los sentidos
que las manos sabias
mezclaran la baraja y repartieran juego.
Cuando llegó el turno a las caricias
dejé la jugada abierta, sin apuestas
pero llegó la mañana con sus aires de grandeza
y nos mojó la cara con unas gotas de azar.
Al salir a la calle
me di cuenta que no llevaba ningún as.
Desencuentro
Frente a frente me dispuse a moverme.
Mis torres empezaron a temblar, vulnerables
y no esperé defensa alguna.
El caballo me miró de reojo
advirtiéndome que si me movía
me atuviera a las consecuencias.
Los peones rígidos, inmutables
me daban la espalda.
El rey ni me miraba.
Los alfiles cogieron la diagonal
y huyeron por la retaguardia.
Ante tanta indiferencia
me desplacé tímidamente como pude
y avancé hacia mi objetivo.
No fue sencillo el acceso
su ejército era más fiel que el mío,
aún así logré que bajara sus defensas
y eliminé uno a uno sus peones.
No tuve en cuenta su fortaleza
que en un movimiento exacto
y sin previo aviso
me hizo jaque sobre un cuadro negro.
De fondo escuché la risa infame
de mi propio ejército.
El despertar
Abrí los ojos, se hizo la luz
y el desierto fue desierto, sin espejismos.
Te vi como eres, con tus brillos y tus sombras
y supe que el camino no sería liviano
que los obstáculos
formarían parte del paisaje
que habría altibajos
y horas donde no saciaría mi sed.
Supe con una repentina lucidez
que lo nuestro no llegaría a buen puerto
-las oleadas que recibo cuando pasas
logran agitar mi navío-.
Aprendí que es más útil arrancarse
la venda de los ojos
cuando todavía es pronto
cuando la visión es casi nula.
El amor no es el ciego
somos nosotros que no vemos.
Sueño versus vida
Con él jugaba al ajedrez
a las damas, con ella.
En cualquier caso, de un juego se trataba
pero mientras a él le ganaba todas las partidas
ella me vencía en innumerables batallas.
Un día, al despertar, dejé a un lado el tablero.
Ahora ya no apuesto.
La noche se presentó de improviso
y nos invitó a jugar.
Nos sirvió una copa, nos concedió un baile.
Yo llevaba un as de corazones
oculto bajo la manga
por si llegaba el momento de arriesgar
pero le abrí paso al silencio
y permití que hablaran los sentidos
que las manos sabias
mezclaran la baraja y repartieran juego.
Cuando llegó el turno a las caricias
dejé la jugada abierta, sin apuestas
pero llegó la mañana con sus aires de grandeza
y nos mojó la cara con unas gotas de azar.
Al salir a la calle
me di cuenta que no llevaba ningún as.
Desencuentro
Frente a frente me dispuse a moverme.
Mis torres empezaron a temblar, vulnerables
y no esperé defensa alguna.
El caballo me miró de reojo
advirtiéndome que si me movía
me atuviera a las consecuencias.
Los peones rígidos, inmutables
me daban la espalda.
El rey ni me miraba.
Los alfiles cogieron la diagonal
y huyeron por la retaguardia.
Ante tanta indiferencia
me desplacé tímidamente como pude
y avancé hacia mi objetivo.
No fue sencillo el acceso
su ejército era más fiel que el mío,
aún así logré que bajara sus defensas
y eliminé uno a uno sus peones.
No tuve en cuenta su fortaleza
que en un movimiento exacto
y sin previo aviso
me hizo jaque sobre un cuadro negro.
De fondo escuché la risa infame
de mi propio ejército.
El despertar
Abrí los ojos, se hizo la luz
y el desierto fue desierto, sin espejismos.
Te vi como eres, con tus brillos y tus sombras
y supe que el camino no sería liviano
que los obstáculos
formarían parte del paisaje
que habría altibajos
y horas donde no saciaría mi sed.
Supe con una repentina lucidez
que lo nuestro no llegaría a buen puerto
-las oleadas que recibo cuando pasas
logran agitar mi navío-.
Aprendí que es más útil arrancarse
la venda de los ojos
cuando todavía es pronto
cuando la visión es casi nula.
El amor no es el ciego
somos nosotros que no vemos.
Sueño versus vida
Con él jugaba al ajedrez
a las damas, con ella.
En cualquier caso, de un juego se trataba
pero mientras a él le ganaba todas las partidas
ella me vencía en innumerables batallas.
Un día, al despertar, dejé a un lado el tablero.
Ahora ya no apuesto.
08 marzo 2006
01 enero 2005
Reflexiones veraniegas
Interesante articulo que os dejo más abajo en el Blog, por si alguien no lo conoce. Coincido plenamente con la autora del texto. Estaría bien que entre amigos –hombres- también ocurriera algo parecido pero lo que está claro es que el cordón umbilical que se establece entre dos mujeres-amigas es poderoso.
Qué importa con quién te acuestes, qué opción sexual tengas? La amistad está por encima de eso y solo entiende de cercanías del alma (e incluso estando lejos, muy lejos, se está cerca).
No existe el apego de la pareja. De una amiga/o te separas y te acercas sin conflicto, entendiendo el lugar de la otra/o, respetando sus peculiaridades y sin que una de sus características (que no defectos) se convierta en sombra. Evitas no herirle porque si lo haces sientes esa herida como propia. Por la puerta de la amistad entran el pacto, la conciliación, el respeto a la diferencia, en cambio el orgullo, el rechazo, las ofensas, se quedan fuera. En la amistad solo hay claridad y caminos despejados…
Reflexiones en un mes caluroso como éste.
Gloria
LAS AMIGAS CURAN
Interesante descubrimiento: Un estudio publicado por la Universidad de Los Ángeles, California, indica que la amistad entre mujeres es verdaderamente especial. Se descubrió que las amigas contribuyen al fortalecimiento de la identidad y protección de nuestro futuro. Constituyen un remanso en medio del mundo real lleno de tempestades y obstáculos.
Las amigas nos ayudan a llenar los vacíos emocionales de nuestras relaciones con los hombres y nos ayudan a recordar quienes somos realmente. Después de 50 años de investigaciones, se identificó que existen sustancias químicas producidas por el cerebro que ayudan a crear y mantener lazos de amistad entre las mujeres.
Los investigadores, hombres en su mayoría, se sorprendieron con los resultados de los estudios. Cuando la hormona OXITOCINA es liberada como parte de la reacción de las mujeres frente al estrés, ellas sienten la necesidad de proteger a sus hijos y de agruparse con otras mujeres; cuando pasa eso, se produce una cantidad aún mayor de oxitocina, que reduce el estrés más agudo y provoca un efecto calmante.
Estas reacciones no aparecen entre los miembros del sexo masculino porque la testosterona que los hombres producen en altas cantidades, tiende a neutralizar los efectos de la oxitocina; mientras que los estrógenos femeninos aumentan la producción de esta hormona.
Después de repetidos estudios, se demostró que los lazos emocionales existentes entre las mujeres que son amigas verdaderas y leales, contribuyen para una reducción de riesgos de enfermedades ligadas a la presión arterial y colesterol. Se cree que ésta puede ser una de las razones de que las mujeres vivan generalmente más que los hombres. Las mujeres que no establecen relaciones de amistad con otras mujeres, no muestran los mismos resultados en su salud.
Así que tener amigas nos ayuda no solamente a vivir más, sino también a vivir mejor. El estudio sobre la salud indica que cuantas más amigas tenga una mujer, mayor es la probabilidad de que llegue a vieja sin problemas físicos y llevando una vida plena y saludable.
En este mismo estudio se observó también cómo las mujeres superan los momentos críticos (como la muerte del cónyuge ó de los padres) y se percibió que las mujeres que pueden confiar en sus amigas reaccionan sin enfermedades graves y se recuperan en un lapso menor que aquéllas que no tienen en quien confiar. El estudio concluyó que la amistad entre las mujeres constituye una fuente de fuerza, bienestar, alegría y salud
Por eso y por muchas cosas más: ¡Qué vivan las amigas!
Interesante articulo que os dejo más abajo en el Blog, por si alguien no lo conoce. Coincido plenamente con la autora del texto. Estaría bien que entre amigos –hombres- también ocurriera algo parecido pero lo que está claro es que el cordón umbilical que se establece entre dos mujeres-amigas es poderoso.
Qué importa con quién te acuestes, qué opción sexual tengas? La amistad está por encima de eso y solo entiende de cercanías del alma (e incluso estando lejos, muy lejos, se está cerca).
No existe el apego de la pareja. De una amiga/o te separas y te acercas sin conflicto, entendiendo el lugar de la otra/o, respetando sus peculiaridades y sin que una de sus características (que no defectos) se convierta en sombra. Evitas no herirle porque si lo haces sientes esa herida como propia. Por la puerta de la amistad entran el pacto, la conciliación, el respeto a la diferencia, en cambio el orgullo, el rechazo, las ofensas, se quedan fuera. En la amistad solo hay claridad y caminos despejados…
Reflexiones en un mes caluroso como éste.
Gloria
LAS AMIGAS CURAN
Interesante descubrimiento: Un estudio publicado por la Universidad de Los Ángeles, California, indica que la amistad entre mujeres es verdaderamente especial. Se descubrió que las amigas contribuyen al fortalecimiento de la identidad y protección de nuestro futuro. Constituyen un remanso en medio del mundo real lleno de tempestades y obstáculos.
Las amigas nos ayudan a llenar los vacíos emocionales de nuestras relaciones con los hombres y nos ayudan a recordar quienes somos realmente. Después de 50 años de investigaciones, se identificó que existen sustancias químicas producidas por el cerebro que ayudan a crear y mantener lazos de amistad entre las mujeres.
Los investigadores, hombres en su mayoría, se sorprendieron con los resultados de los estudios. Cuando la hormona OXITOCINA es liberada como parte de la reacción de las mujeres frente al estrés, ellas sienten la necesidad de proteger a sus hijos y de agruparse con otras mujeres; cuando pasa eso, se produce una cantidad aún mayor de oxitocina, que reduce el estrés más agudo y provoca un efecto calmante.
Estas reacciones no aparecen entre los miembros del sexo masculino porque la testosterona que los hombres producen en altas cantidades, tiende a neutralizar los efectos de la oxitocina; mientras que los estrógenos femeninos aumentan la producción de esta hormona.
Después de repetidos estudios, se demostró que los lazos emocionales existentes entre las mujeres que son amigas verdaderas y leales, contribuyen para una reducción de riesgos de enfermedades ligadas a la presión arterial y colesterol. Se cree que ésta puede ser una de las razones de que las mujeres vivan generalmente más que los hombres. Las mujeres que no establecen relaciones de amistad con otras mujeres, no muestran los mismos resultados en su salud.
Así que tener amigas nos ayuda no solamente a vivir más, sino también a vivir mejor. El estudio sobre la salud indica que cuantas más amigas tenga una mujer, mayor es la probabilidad de que llegue a vieja sin problemas físicos y llevando una vida plena y saludable.
En este mismo estudio se observó también cómo las mujeres superan los momentos críticos (como la muerte del cónyuge ó de los padres) y se percibió que las mujeres que pueden confiar en sus amigas reaccionan sin enfermedades graves y se recuperan en un lapso menor que aquéllas que no tienen en quien confiar. El estudio concluyó que la amistad entre las mujeres constituye una fuente de fuerza, bienestar, alegría y salud
Por eso y por muchas cosas más: ¡Qué vivan las amigas!
¡¡QUERIDAS AMIGAS POR ESTO Y POR TANTAS COSAS MÁS: GRACIAS!!
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