15 febrero 2018


ELECCIÓN

A estas alturas de mi vida
prefiero los amores ardientes
aunque duren lo que dure el fuego en la leña
amores cómplices, cercanos.
Ya no me decanto por amores desnatados
amores fríos, mármol
invisibles o de paso, amores templados.
Antepongo, sin dudarlo, un amor alado
que toque la tierra con sus manos.
Un amor como la copa de un árbol
que no se ande por las ramas
un amor de hojas en blanco.

A estas alturas prefiero un amor de cuento
y no de película
un amor lúcido que no camine a tientas
que pise fuerte sin pisar a nadie
que no pierda la cabeza
ni el rumbo de su vida.
Haciendo balance 
elijo un amor de hondura 
no me sirven pasiones de corta y pega
o de dosis pequeñas
persigo un amor grande con mayúsculas
aunque no traiga consigo su equipaje.
Un amor que me hable con sus silencios
y me seduzca con sus verdades
que me haga olvidar las cicatrices
que tienda la mano en los momentos bajos.
 

Ya no me complacen los amores cobardes
que se ocultan detrás de los visillos
opto por un amor valiente
con la cara descubierta
que se encare con el miedo
y le dé mil vueltas.
Un amor que no tenga la vida resuelta
que no se conforme sólo con mi amor
y que busque más certezas.
Un amor de altura de los pies a la cabeza.

Gloria Bosch

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